Un clamor contra la corrupción política, la enseñanza de Héctor Julio Ortíz

Este docente y presidente del Sindicato de Educadores Unidos por Caldas luchó por mejores condiciones para los maestros. Fue asesinado por paramilitares en Manizales, pero dejó un legado de persistencia y transparencia que muchos recuerdan.

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Héctor Julio Ortiz Valencia fue asesinado a los 31 años, el 8 de junio de 1988 en Manizales. / Archivo particular.

Héctor Julio fue un dirigente sindical, político y comunitario conocido en todo Caldas. Desde las aulas de clase les inculcó a sus estudiantes la importancia de ser críticos de su realidad, mientras les daba clases de física, química o matemáticas. 
Su voz empezó a sonar en toda la región cada vez más alto. Asumió la dirección del Sindicato de Educadores Unidos por Caldas (Educal) en 1977, junto con Hernán de Jesús Ortiz Parra, su amigo y vicepresidente de Educal, también asesinado por paramilitares en 2002. 

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“Ellos denunciaban el contubernio entre los organismos del Estado con el paramilitarismo, la corrupción en la dirigencia política en Caldas y mostraban el incumplimiento de los derechos de los maestros”, cuenta Rubio Ariel Osorio, actual vicepresidente de Educal y coordinador general de la Red Departamental de Derechos Humanos. Los tres, antes de que las amenazas de los paramilitares se hicieran realidad, eran las voces de la lucha sindical en Caldas. 

Héctor defendió los derechos de su extensa familia y los docentes del corregimiento de Arauca (Palestina) en Caldas. Allí dictó clases en la escuela urbana Bernardo Mejía Rivera y posteriormente, en el Instituto Mixto Alfonso de los Ríos. 

Su carisma, su solidaridad y el empeño que los demás le veían en la docencia lo llevó a entrar con tan solo veinte años a Educal. A sus 31 años fue asesinado en una casa del Barrio Los Nogales de Manizales por dos hombres relacionados con paramilitares del corregimiento de Arauca. Su familia lo recuerda como un hermano e hijo ejemplar. Era el mayor de diez hijos y en la época en la que lo mataron le estaba pagando el estudio a algunos de sus hermanos menores. “Cuando él se fue para Manizales seguimos en contacto porque él era el que nos daba el colegio a ocho de nosotros. Desafortunadamente, con su muerte a todos se nos frustró el estudio. Él lo daba todo por nosotros, era la alegría de la casa. Si a él lo hubieran dejado vivir, yo creo que hubiera hecho maravillas por este lugar”, dice su hermana Mercedes Ortiz. 

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Su madre, Aurora Valencia, a sus 87 años recuerda bien una noche en la que Héctor llegó afanado a su casa en Arauca porque lo estaban persiguiendo. A pesar de que ella sabía que su trabajo sindical era la causa de las amenazas, decidió apoyarlo: “Él luchaba por la descomposición social que había en el país y ante el Magisterio abogaba para que les cumplieran  con las licencias de maternidad, los pagos justos y los descansos”. Cuenta también que no ha habido ningún tipo de reparación del Estado, ni individual hacia ellos, su familia, ni colectiva hacia el sindicato de docentes. Llevan años a la espera de algún pronunciamiento.

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Su asesinato, el 8 de junio en 1988, según explica Rubio Osorio, se dio por hacer las primeras denuncias de las relaciones entre el político caldense Ferney Tapasco con el entonces jefe paramilitar Iván Roberto Duque, conocido en la guerra como Ernesto Báez. Sus constantes declaraciones sobre la relación del extinto DAS con estructuras paramilitares también lo convirtieron en objetivo militar.

La muerte de Héctor Julio, junto con la de Hernán Ortiz, asesinado por las mismas razones catorce años después, son dos de las más emblemáticas de la región. Desde 1987 hasta la fecha, han asesinado a 60 docentes en Caldas. Solo en el 2012 se presentaron en este departamento siete casos de docentes asesinados por grupos paramilitares. Así lo ha recopilado Rubio Osorio desde la Red Departamental de Derechos Humanos, quien además asegura que él y muchos de sus compañeros docentes han sufrido atentados, amenazas y, tristemente, se siguen presentando asesinados sin que el Estado haga algo para evitarlo. 

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Hasta el próximo domingo en el portal web de Colombia 2020 se publicarán los perfiles de siete profesores que fueron asesinados en el marco del conflicto armado.

El especial es un homenaje a quienes han dado la vida ejerciendo la enseñanza y a quien en medio de todas las adversidades de la guerra se dedicaron a construir paz desde las aulas.

Asimismo, hacer memoria sobre el ejercicio docente y su legado en Colombia representa un homenaje para quienes trabajan en territorios que siguen padeciendo la confrontación armada.