Mesa de paz sigue en vilo

Sociedad civil insiste en diálogos con el Eln

Según líderes de organizaciones sociales que estuvieron el fin de semana pasado en Quito, el paro armado y la orden de captura contra comandantes del Eln vuelven a estancar los avances que los mediadores están haciendo para retomar los diálogos.

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Reunión de varias organizaciones sociales y la delegación de paz del Eln en Quito, Ecuador. / Mesa Social para la Paz.

Ataques a puentes y vías en departamentos como Antioquia, Cesar, Nariño y Norte de Santander; las muertes de un soldado y tres guerrilleros, y la captura de once insurgentes más fue el saldo del paro armado de la guerrilla del Eln que terminó ayer. Sumado a su presunta responsabilidad en el asesinato de excombatientes de las Farc, todas estas son las razones de la Fiscalía para emitir órdenes de captura contra 21 jefes de la guerrilla, entre ellos miembros del Comando Central.

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El rastro que dejan estos hechos causa preocupación a la población y entre los líderes de organizaciones sociales que estuvieron reunidos con el Gobierno y con la delegación del Eln en Quito, el fin de semana pasado. Sin embargo, ellos mismos aseguran que van a seguir insistiendo para que se instale nuevamente la mesa de negociación.

Los 36 representantes de organizaciones campesinas, étnicas, de mujeres, comunales y movimientos por la paz tuvieron la oportunidad de hablar la semana pasada con el presidente Juan Manuel Santos y con Pablo Beltrán, jefe de la delegación del Eln. Les presentaron propuestas a ambas partes para que se desescale el conflicto, se acuerde cuanto antes un nuevo cese del fuego bilateral y se dé inicio al quinto ciclo de diálogos. Hasta el sábado pasado, a pesar de que ese día comenzaba el paro armado que había anunciado la guerrilla, el balance de las organizaciones presentes era positivo, pues manifestaron que tanto el Gobierno como la guerrilla tenían voluntad de continuar los diálogos.

“La delegación del Eln nos mostró con vehemencia que quieren una solución negociada al conflicto armado. Se ratificaron en que es una decisión de toda la guerrilla y que no hay fisuras. Después de nuestras reuniones, nos manifestaron que les parecían muy propicios los buenos oficios que ha tenido la sociedad civil y que le iban a transmitir todas las propuestas al Comando Central”, dijo Luis Emil Sanabria, director de la Red Nacional de Iniciativas Ciudadanas por la Paz y Contra la Guerra (Redepaz).

Incluso, según afirmaron varios delegados, el Eln dijo estar dispuesto a avanzar en el desminado humanitario, en la definición del mecanismo de participación de la sociedad civil y en los pactos humanitarios en regiones como Chocó y Nariño, si se establece la mesa de diálogos. Pero, a pesar de que ambas partes pidieron gestos de paz, la realidad es que acontecimientos como los de la última semana ponen en tela de juicio el camino de las negociaciones para algunos sectores de la sociedad. 

“Hay interés en continuar el proceso, pero hay dos lógicas muy enfrentadas. Una formal del Eln, que dice que no está incumpliendo ningún compromiso, y una lógica de sensibilidad política del presidente, que sabe que la opinión del país, en medio de una campaña electoral, no ve con buenos ojos una negociación con la guerrilla”, sostuvo Luis Eduardo Celis, vocero de Redprodepaz.

A pesar de que estos líderes aprovecharon el acercamiento con Pablo Beltrán para pedir que no se siguiera escalando el conflicto a través del paro armado, el vocero les respondió que esa había sido una decisión tomada por el Comando Central y que hacía parte de negociar en medio del conflicto. Ahora, un día después del fin del paro armado, Marylen Serna, vocera del Congreso de los Pueblos y de la Mesa Social para la paz, siente que la labor que hizo la delegación en Quito quedó estancada y las negociaciones volvieron al punto en el que las diferencias entre el Gobierno y la guerrilla se pueden volver cada vez más grandes.

La declaratoria del paro y la decisión de la Fiscalía han profundizado la confrontación. A nosotros, como sociedad, eso nos pone en una situación difícil, porque consideramos que el ejercicio que habíamos hecho esta semana había mejorado el ambiente. La gran preocupación de la delegación es la situación humanitaria y la seguridad de los líderes sociales. Este es nuestro sustento actual para que se retome la agenda de negociación en la mesa, pero con esto queda la incertidumbre, no sólo de la situación de las comunidades, sino del futuro de la negociación”, puntualizó Serna.

Por su parte, María Eugenia Sánchez, delegada de la Cumbre Nacional de Mujeres para la reunión que tuvieron en Quito, sostuvo que "hay un clamor para que las partes reanuden formalmente el proceso, para que se dé un alivio humanitario y otros gestos de paz de ambos lados para que se recobre la confianza. Solo en ese escenario podría avanzar una agenda que ningún gobierno que suba pueda acabar". 

Las organizaciones están convencidas de que el camino pasa por el diálogo y la negociación. Por eso seguirán insistiendo en que la mesa con el Eln funcione, se logre un cese bilateral y los líderes sociales sean protegidos por el Gobierno.

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“Después de esto, la sociedad debe tomar más fuerza y un papel más protagónico. Toda Colombia debe convocar a las dos partes a que se sienten a la mesa y que esto no esté precedido de tantos requisitos, porque lo que vemos es una agudización de la confrontación. Al Gobierno y al Eln les pedimos que atiendan nuestras solicitudes, que bajen la intensidad del conflicto y defiendan los derechos humanos en los territorios”, agregó la líder.

Los tres delegados están de acuerdo en que no todo está perdido y que, a través de la Iglesia católica, la sociedad civil, los equipos negociadores y el acompañamiento de los países garantes, se puede acercar un acuerdo, pero sin el ruido de los micrófonos.