Las claves del diálogo para la paz y la transición política

El respeto, el reconocimiento y la confianza son esenciales para propiciar y mantener un diálogo fluido entre sectores que profesan ideas o principios opuestos. Estas son las recomendaciones y experiencias de dos expertos internacionales y dos colombianos.

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Panel Los diálogos improbables como experiencia en procesos de transición. / Mauricio Alvarado - El Espectador.

En el momento electoral y de implementación del acuerdo de paz en el que se encuentra Colombia, entablar el diálogo con sectores opuestos es vital. Bajo esta premisa dialogaron los expertos internacionales Steve Ainsworth, experto en mediación, negociación y facilitación; y Robert Ricigliano, asesor en enfoque sistémico y complejidad en The Omidyar Group. Con estos estuvo también el profesor Francisco Barbosa, quien es miembro del equipo de campaña del candidato Iván Duque; al igual que Imelda Daza, representante de Voces de Paz en el Congreso de la República e integrante de la Unión Patriótica. 

Vea conversatorio: un diálogo posible entre las campañas de Duque y Petro

Estas cuatro voces conversaron en torno a cómo se logra dialogar con quienes representan lo opuesto a uno o a lo que uno representa, y cómo esa diferencia no puede traducirse en la exclusión. Entre los cuatro llegaron a varias claves, entre las que está el respeto como primera condición, el reconocimiento del otro y la confianza genuina, no con intereses distintos al diálogo. Todo esto en un ambiente democrático.

La conversación se dio en el Encuentro Internacional de Diálogo entre Opuestos en Procesos de Transición, un evento organizado por la Plataforma de Diálogos Improbables y Colombia2020 de El Espectador, en alianza con el Fondo Fiduciario de la Unión Europea para Colombia, la Fundación Ford, la Embajada de Suecia, la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (Usaid), la Fundación Ideas para la Paz, y la Oficina del Alto Comisionado para la Paz.

El primero en responder a la pregunta planteada por la moderadora Gloria Castrillón, directora editorial de Colombia2020, fue Steve Ainsworth, quien además es asesor de Conflictos y Estabilización del Gobierno del Reino Unido en Medio Oriente y África del Norte. Ainsworth dijo que lo primero que debe tenerse en cuenta para entablar un diálogo con un opuesto es el reconocimiento de esa persona. Y esto comienza desde reconocer que es una persona, para poder tener empatía, entenderlo y escucharlo, porque el diálogo no es un monólogo. Luego, será necesario entender su historia y su identidad para participar con él o ella desde una perspectiva igualitaria, porque son seres humanos.

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Sobre lo mismo, Ricigliano agregó que el reconocimiento tiene tres pasos: crear el espacio para que ocurra, crear la inspiración y tener los medios. Estos últimos son necesarios en los niveles más locales, cuando se habla de paz. “Los medios (de comunicación) para la paz se dan a nivel local, el cambio ocurre a nivel local y ahí es donde necesitamos empoderar a la gente”, dijo. Además, resaltó que un valor importante es la compasión, porque quien es opuesto sigue siendo una persona y solo si se tiene en cuenta esto, el diálogo podrá funcionar.

A lo que Steve Ainsworth agregó que es necesario plantear el diálogo a nivel territorial, porque “la guerra se pelea en los pueblos, pero la paz se hace en las salas de reuniones”, y solo la paz es una forma real de reconocer al otro.

En este panel también estaban dos personas opuestas en materia política: Imelda Daza y Francisco Barbosa. Ella de la orilla ideológica de Gustavo Petro y él de la de Iván Duque, los dos candidatos a la presidencia de Colombia. En sus intervenciones, atravesadas por sus experiencias, primó el respeto. Daza dijo que un ejemplo de respeto era lo que había pasado cuando, antes de comenzar el panel, se saludó con Barbosa y la empatía fue inmediata. Cosa contraria sucedió con la bancada del Centro Democrático en el Congreso, contó, quienes rechazaron estar cerca de ella y los otros dos integrantes de Voces de Paz.

Barbosa dijo que esos escenarios son los que deben propiciarse en una sociedad democrática, donde todos quepamos. Y esa democracia, aclaró, no es solo el tema electoral, sino la que ejercemos todos los días. “El mensaje que se le tiene que dar a la ciudadanía es que la democracia sigue funcionando y lo material es el mecanismo de discusión permanente”, expresó.

Daza, por su parte, dijo que nuestra democracia es precaria, pues en una democracia real, como la que ella experimentó en su exilio en Suecia, no pasaría lo que pasó con el Centro Democrático. Esto, dijo, puede ir cambiando si los contendores están dispuestos al diálogo.

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Luego, centrándose en el espectro político, todos estuvieron de acuerdo en que la polarización hace parte de la democracia y que esto es sano, siempre que se respete a los contrarios. Ainsworth y Ricigliano, sin embargo, no estuvieron de acuerdo en que en Colombia el ambiente esté polarizado, sino que es una segunda vuelta con dos posiciones diametralmente distintas. Una vez más, esto hace parte de la democracia.

Como mensajes, Barbosa dijo que debía haber tranquilidad y que en una eventual presidencia de Iván Duque, las víctimas iban a estar en el centro y los excombatientes de Farc iban a tener un proceso de reincorporación rápido. Daza, quien es víctima del conflicto y simpatizante de Gustavo Petro, recordó la necesidad que tienen las víctimas de conocer la verdad por parte de todos los actores de la guerra, incluyendo el Estado.