Diálogo entre opuestos sí es posible después de elecciones

Sostenibilidad del acuerdo de paz, justicia transicional y los derechos de las víctimas, fueron algunos de los temas que se abordaron para dar el primer paso hacia la reconciliación.

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Francisco de Roux, Carlos Holmes Trujillo, Diego Bautista, Ángela María Robledo y Alfredo Zamudio. /Mauricio Alvarado

Abrir la puerta al diálogo, unir a los colombianos alrededor de los derechos de las víctimas, superar la polarización y garantizar la sostenibilidad del acuerdo de paz, fueron algunos de los más importantes puntos abordados por Ángela María Robledo, candidata a la vicepresidencia de Gustavo Petro; Carlos Holmes Trujillo, integrante del equipo de campaña de Iván Duque; Francisco de Roux, presidente de la Comisión de la Verdad, y Alfredo Zamudio, director del Centro Nansen para la Paz en Noruega.

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La inédita conversación se dio durante el Encuentro Internacional “Diálogo entre opuestos en procesos de transición”, un evento organizado por la Plataforma de Diálogos Improbables y Colombia2020 de El Espectador, en alianza con el Fondo Fiduciario de la Unión Europea para Colombia, la Fundación Ford, la Embajada de Suecia, la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (Usaid), la Fundación Ideas para la Paz y la Oficina del Alto Comisionado para la Paz.

Aunque desde sus orillas fijaron posturas sobre temas álgidos, como la sostenibilidad del acuerdo entre el Gobierno y las Farc o el futuro de la justicia transicional ante un nuevo gobierno, también llegaron a puntos en común: están dispuestos a contribuir para acabar con la profunda polarización que atraviesa el país.

Sin embargo, una de las principales dificultades, en este momento, es cómo dar el primer paso. Así lo planteó Alfredo Zamudio al considerar que la rabia y el dolor, producto de 50 años de conflicto, serán los principales obstáculos para lograrlo. “El dolor de ustedes se expresa en la desconfianza. Si no se cuentan historias incómodas entre unos y otros, esa desconfianza va a durar mucho tiempo”, indicó.

En ese sentido, el padre Francisco de Roux invitó a que la sociedad se desmarcara de los argumentos políticos y económicos que a su juicio han contribuido a las divisiones entre los ciudadanos. “El sufrimiento ha sido generalizado y ha estado presente en todas las clases sociales y en todas las instituciones. Eso quiso ser interpretado por posiciones políticas y económicas que nos polarizaron, que además tenían la indignación, la rabia y el sentimiento de dolor. Eso lo estamos viviendo”. Su invitación, sin embargo, estuvo centrada en rodear a las víctimas, principalmente, las más vulnerables: mujeres, niños, afrodescendientes e indígenas.

Pese a que tienen modelos de país distintos y su visión entró en tensión en el momento de debatir a fondo sus posturas, Ángela María Robledo y Carlos Holmes Trujillo saludaron el hecho de que las Farc dejaran de existir como un grupo armado ilegal. También expresaron sus distanciamientos. Ángela María Robledo consideró que si no se tienen en cuenta temas como la salud, la educación, el acceso a la tierra y la participación política (como condiciones objetivas de la guerra, según dijo), la paz sería incompleta. Cuestionó que el movimiento político de Trujillo, el Centro Democrático, no respaldara en el Congreso las normas que necesitaba el Acuerdo de Paz y dijo que no olvidaba el gesto de “hacerlo trizas” y hacer cambios en la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP), “que está pensada en las víctimas”.

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Trujillo explicó que, si bien está del lado de las salidas políticas negociadas, al acuerdo hay que “enriquecerlo, precisarlo y garantizarle sostenibilidad en el futuro”. “Nuestra preocupación con la JEP es que lesiona el principio del juez natural, el principio de legalidad, de retroactividad en materia penal. Que abre unas competencias nuevas que da lugar a que eventualmente surjan tipos penales nuevos mediante providencias judiciales. Nos genera preocupación sobre la seguridad jurídica de los ciudadanos”, agregó.

Sin ánimo de actitudes revanchistas y sin importar quién sea el próximo presidente de Colombia, la postura del padre Francisco de Roux estuvo enfocada en buscar la verdad en beneficio de las víctimas: “Siempre me preocupa que en el discurso político, en el interés por ganar el poder, se inevitablemente vulnera o toca la gratuidad de las grandes causas del ser humano. Cuando uno lucha por la paz, a uno no le interesa nada, ni alcanzar el poder. Por eso reitero que el mandato de la Comisión de la Verdad seguirá en marcha", dijo y defendió el modelo de justicia transicional que creó la JEP. “Casi siempre se ha presentado una tensión entre la justicia tradicional y la entrada de la justicia transicional. Son posiciones distintas (…) Miremos las limitaciones de la ley penal de la Constitución de 1991: más 82.000 desaparecidos; 4.000 falsos positivos, 8 millones de víctimas. El hecho de haber tenido que crear una justicia transicional no es en vano. Tenemos que dar la vida por la paz y por la verdad o si no, no salimos al otro lado”.

De Roux también aseguró que emerger del “trauma social” es uno de los desafíos más grandes, debido a que muestran la destrucción a la que llegó la sociedad colombiana frente a otras naciones que se solidarizan contra las acciones atroces cometidas contra sus ciudadanos. “Cuando viví, por ejemplo, la masacre de Barrancabermeja, del 16 de mayo de 1998, yo hice el funeral al lado de monseñor Jaime Prieto. Estábamos solos, enterrando a 34 muchachos de la parroquia de los padres jesuitas. Nadie de Colombia vino a acompañarnos en ese funeral. ¿Dónde estaba Colombia? Un año después, en la masacre de San Pablo, igual: solos hicimos el funeral. La Gabarra (de 120 personas), ¿dónde estaba Colombia?”.

Pese a las profundas diferencias, la puerta para cerrarlas o mirarlas sin rabia quedó abierta. Para Alfredo Zamudio, la historia del conflicto va a tomar tiempo para contarla, pero es necesario que los representantes de un amplio sector de la sociedad inviten a la ciudadanía a iniciar un diálogo. “Uno es el debate político y el otro es el reencuentro de país. Colombia está esperando la invitación”.

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