Las falacias lógicas y el ‘castrochavismo’

El ‘castrochavismo’ no existe en Colombia; es una falacia ideada por quienes buscan generar pánico. El concepto no prueba la situación que atraviesa nuestro país ni predice su futuro.

Una falacia es una premisa engañosa; una idea carente de verdad. Muchas veces es un invento colectivo de un razonamiento que aparenta ser correcto, pero que en esencia no es más que algo inexistente.  Es lo que ocurre con el ‘castrochavismo’, un concepto de origen difuso y usanza diversa, que ni siquiera está incluido en el glosario de la Real Academia Española, la institución más prestigiosa de regularización idiomática en el mundo hispano. Sin embargo, durante estas épocas electorales, se ha empleado con alta frecuencia.

Lo realmente preocupante es que, más allá de ser utilizado como un instrumento de análisis geopolítico, el ‘castrochavismo’ se ha convertido en el elemento imprescindible de un discurso político desinformado, nocivo y divisor.

La situación por la que hoy atraviesa Venezuela, caracterizada por falta de transparencia electoral, altos índices de corrupción, hiperinflación, debilidad institucional y desequilibrio de poderes – entre otros – son aspectos que, de manera interesada y engañosa, buscan vincularse a través del ‘castrochavismo’ con la realidad colombiana. No hay un fin distinto en todo esto, que el de generar pánico y aprovecharse de él para sacar ventaja en las contiendas electorales.

No cabe duda que el vecino país y su sistema (idealmente) socialista atraviesa por un momento de crisis. Pero esto no implica, de ninguna manera, que las ideas originariamente de este corte ideológico llevarán a Colombia a una situación similar. Pensar esto es incurrir en una serie de errores lógicos que desmienten toda veracidad del uso del concepto ‘castrochavismo’ y su mal ganada fama.

Así las cosas, ante la ingenuidad de quienes han empleado este concepto en respuesta a intereses particulares, las falacias lógicas sirven como herramienta para desacreditar sus intenciones y fomentar la práctica de la buena argumentación. Algunos ejemplos son:

Falacia ad ignorantiam. Se cree veraz una idea por el simple hecho de que no puede demostrarse que es falsa. “El ‘castrochavismo’ va a traer miseria a Colombia” es una premisa que ejemplifica esta falacia, ya que predice algo – como si fuera cierto – solo por el hecho que en Colombia la historia no ha probado lo contrario.  

Falacia ad verecundiam. La famosa ‘falacia de autoridad’ que vincula la veracidad de la premisa dependiendo de la autoridad que la pregona. Acuñado por un expresidente y su partido político, el concepto de ‘castrochavismo’ se ha hecho viral por sus fieles seguidores, quienes adjudican la pertinencia del concepto a la autoridad que representa el exmandatario.   

Generalización apresurada. El error recurrente de llegar a conclusiones aparentemente veraces sin datos suficientes para probarlas. “Nos vamos a convertir en la próxima Venezuela” es la premisa falaz en la que incurren aquellos que no se sustentan en los datos, como los macroeconómicos, de competitividad, de transparencia electoral y de desarrollo humano que ampliamente diferencian – de manera positiva - a Colombia de su vecino.

Falacia ad hominem. Es una falacia bastante común, en la que se critica la imagen del oponente en lugar de sus ideas. Es por ello que el concepto de ‘castrochavista’ se le ha adjudicado, a modo de adjetivo despectivo, a todo aquel que defienda postulados socialistas. Quienes emplean el concepto para los fines antes mencionados, no sólo cometen el error de enfocarse en las personas y no en el problema, sino que demuestran una falta de idoneidad para ser elegidos popularmente ya que buscan construir una imagen positiva propia a costa del detrimento del contrincante.

Post hoc ergo propter hoc. Esta falacia consiste en que si un fenómeno ocurre después de otro, se concluye que ante la falta de pruebas, el primero causa el segundo. Esto me recuerda cuando tildaron al actual Presidente de la República de ‘castrochavista’ por negociar un proceso de paz con las Farc. Yo me pregunto: ¿la situación en Venezuela fue un motivo para llevar a cabo el proceso de paz con las Farc, lo que los convierte en ‘castrochavistas’ y a su vez será el causante de que Colombia se convierta en Venezuela? Es difícil encontrarle lógica a ese raciocinio.

Con lo antes mencionado no confieso ser simpatizante de los postulados socialistas, del proceso de paz o de las posturas (obsoletas) de ‘izquierda’ y ‘derecha’. Sin embargo, sí me declaro defensor de la paz, de la libertad de pensamiento y, sobretodo, de la buena argumentación. Sin ella, continuaremos empleando conceptos equívocos que no tienen cabida en nuestra realidad y que, dolorosamente, alteran el devenir político de nuestro país.

El ‘castrochavismo’ no existe en Colombia; es una falacia ideada por quienes buscan generar pánico. El concepto no prueba la situación que atraviesa nuestro país ni predice su futuro. Eso lo hacemos usted y yo respetando la libertad de ideas y velando por tener discusiones lógicas y argumentadas. No hay nada más democrático que eso.

@VizcayaCamilo

*Todas las consideraciones aquí contenidas responden exclusivamente a opiniones personales del autor.